El perdón alcanza al corazón que vuelve.
Rasgad vuestro corazón
Joel muestra que el camino del perdón pasa por el arrepentimiento interior y no solo por gestos religiosos externos

Este devocional corto habla de el perdón, a partir de Joel 2:13.
Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente
Joel 2:13
La escena
Estamos en Jerusalén, en el monte Sión, donde suena la trompeta que llama al pueblo a reunirse.
“Tocad trompeta en Sión”, anuncia el profeta Joel. Llega el día de Jehová, y un ejército enorme, como nunca hubo, deja la tierra tras de sí como desierto devastado.
En medio de la alarma, Dios llama al pueblo a volver: “lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos“. Él es misericordioso y clemente, tarda en airarse, y dice que perdonará a su pueblo (Joel 2:18).
Para Dios, basta el gesto exterior, aunque no haya arrepentimiento por dentro.
Joel convoca un ayuno, pero el ayuno no compra el perdón: Dios quiere el corazón que vuelve. Confía en su misericordia.
En nuestro día
Se puede mantener la apariencia por mucho tiempo: la palabra correcta, el rostro tranquilo ante los demás. Por dentro, sin embargo, algo está lejos de Dios.
El Señor no pide actuación. Jesús vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento, y por causa de él podemos volver sin máscaras, contándole a Dios lo que de verdad pasó. Él es grande en bondad y recibe al corazón abierto.
Alivio. Joel recuerda que Dios puede dejar tras de sí una bendición.
Volvemos a un Dios de bondad, y la esperanza tiene dónde afirmarse. Alégrate en él y permanece cerca.
Esperanza. Joel recuerda que Dios puede dejar tras de sí una bendición.
Volvemos a un Dios de bondad, y la esperanza tiene dónde afirmarse. Alégrate en él y permanece cerca.
Paz. Joel recuerda que Dios puede dejar tras de sí una bendición.
Volvemos a un Dios de bondad, y la esperanza tiene dónde afirmarse. Alégrate en él y permanece cerca.
Quebranto. Joel llama incluso a los sacerdotes a llorar entre el pórtico y el altar.
Llorar delante de Dios no es debilidad ni vergüenza. Él es misericordioso con quien llega quebrantado. Recibe su consuelo.
Vergüenza. Joel llama incluso a los sacerdotes a llorar entre el pórtico y el altar.
Llorar delante de Dios no es debilidad ni vergüenza. Él es misericordioso con quien llega quebrantado. Recibe su consuelo.
Distancia. Joel llama incluso a los sacerdotes a llorar entre el pórtico y el altar.
Llorar delante de Dios no es debilidad ni vergüenza. Él es misericordioso con quien llega quebrantado. Recibe su consuelo.
Hoy, si noto que solo estoy manteniendo la apariencia, le contaré a Dios en oración lo que de verdad está pasando.
Dios recibe con bondad al corazón sincero.
Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere a ti, diciendo, pésame, perdónale. — Lucas 17:4
Cordeiro Devocional
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