Esperar en Dios también es una forma de orar.
Bueno es esperar y estar tranquilo
Lamentaciones revela una oración que aún busca esperanza en medio de la ruina y el juicio

Este devocional corto habla de la oración, a partir de Lamentaciones 3:26.
Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.
Lamentaciones 3:26
La escena
Jerusalén, antes llena de gente, está sentada sola como una viuda (Lamentaciones 1:1). Entre las ruinas, un hombre escribe: “Yo soy el hombre que ha visto aflicción”. Clama y dice que Dios cerró los oídos a su oración.
Aun así, recuerda: las misericordias del Señor no tienen fin y son nuevas cada mañana. Y le dice a quien sufre: quédate quieto, pon tu boca en el polvo; quizá haya esperanza.
En la Biblia hay oraciones llenas de dolor, sin esconderle nada a Dios.
Lamentaciones trae una oración llena de dolor, hecha entre las ruinas, sin esconder nada.
Cristo cargó con nuestros dolores y nos abrió el camino hasta el Padre. Podemos llevarle el dolor entero, sin máscara. Habla con el Padre así.
En nuestro día
Hay oraciones que salen cortas, o ni salen. La pérdida, la enfermedad o la espera pesan, y pensamos que hay que orar bonito para que Dios escuche.
Lamentaciones muestra una oración sin máscara, hecha en el polvo, que aun así mira a la misericordia del Señor. Podemos llevar al Señor el silencio y la lágrima, y esperar quietos en su bondad, que se renueva cada mañana.
Consuelo. Lamentaciones recuerda que el Señor no desecha para siempre (Lamentaciones 3:31).
La esperanza crece cuando recordamos quién es Dios. Alégrate en el Señor, que no desiste de los suyos.
Esperanza. Lamentaciones recuerda que el Señor no desecha para siempre (Lamentaciones 3:31).
La esperanza crece cuando recordamos quién es Dios. Alégrate en el Señor, que no desiste de los suyos.
Paz. Lamentaciones recuerda que el Señor no desecha para siempre (Lamentaciones 3:31).
La esperanza crece cuando recordamos quién es Dios. Alégrate en el Señor, que no desiste de los suyos.
Tristeza. Lamentaciones no esconde el dolor: Jerusalén está sola como una viuda (Lamentaciones 1:1).
El dolor no necesita adornos para llegar al Señor. Él ve la tristeza y se compadece de los suyos. Descansa en Él y respira.
Quebranto. Lamentaciones no esconde el dolor: Jerusalén está sola como una viuda (Lamentaciones 1:1).
El dolor no necesita adornos para llegar al Señor. Él ve la tristeza y se compadece de los suyos. Descansa en Él y respira.
Cansancio. Lamentaciones no esconde el dolor: Jerusalén está sola como una viuda (Lamentaciones 1:1).
El dolor no necesita adornos para llegar al Señor. Él ve la tristeza y se compadece de los suyos. Descansa en Él y respira.
Hoy, cuando el dolor apriete, voy a orar con sinceridad, aun con pocas palabras, y recordar que su misericordia no tiene fin.
El Señor es bueno con quien espera en Él.
Hay preguntas que solo encuentran respuesta en silencio. Y hay silencios que solo Dios sabe traducir.
Cordeiro Devocional
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