Después de orar, se puede esperar con Dios.
Por la mañana oirás mi voz
El salmista presenta su clamor por la mañana, se queda esperando y pide que Dios prepare el camino delante de él

Este devocional corto habla de la oración, a partir de Salmos 5:3.
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz
Salmos 5:3
La escena
Estamos en Jerusalén, ciudad rodeada de montes, adonde el pueblo subía para adorar a Dios.
En el Salmo 5, el salmista tiene adversarios que hablan mentiras y halagan con falsedad (Salmos 5:9). Le dice a Dios: “de mañana me presentaré a ti, y esperaré“.
Por la grandeza de la bondad de Dios, dice que entrará en su casa, y pide: “endereza delante de mí tu camino”. En la imagen, la estera a medio enrollar y la lámpara apagada muestran que la noche terminó.
Solo vale la oración hecha temprano, por la mañana.
El salmista hablaba de mañana, pero no hay hora marcada para llegar al Padre. Él nos recibe a media tarde y de madrugada. Conversa con Él cuando puedas.
En nuestro día
Hay días que empiezan con el celular en la mano: mensajes, noticias, la lista de lo que falta hacer. Cuando nos damos cuenta, ya estamos en medio de las tareas sin haber hablado con Dios.
El salmista presentaba su clamor por la mañana y se quedaba esperando. Por Jesús, tenemos acceso al Padre a cualquier hora, y entregarle el comienzo del día es un regalo, no una obligación.
Paz. El salmista le pide a Jehová: endereza delante de mí tu camino (Salmos 5:8).
Empezamos el día con un Dios bueno, que nos escucha de verdad. Alégrate en Él y entrégale lo que viene por delante.
Confianza. El salmista le pide a Jehová: endereza delante de mí tu camino (Salmos 5:8).
Empezamos el día con un Dios bueno, que nos escucha de verdad. Alégrate en Él y entrégale lo que viene por delante.
Esperanza. El salmista le pide a Jehová: endereza delante de mí tu camino (Salmos 5:8).
Empezamos el día con un Dios bueno, que nos escucha de verdad. Alégrate en Él y entrégale lo que viene por delante.
Cansancio. El salmista llevó a Dios hasta las mentiras y los halagos falsos que lo rodeaban (Salmos 5:9).
El camino no tiene que estar claro para que oremos. El Padre recibe lo que nos aprieta y cuida de nosotros. Recibe ese cuidado.
Inquietud. El salmista llevó a Dios hasta las mentiras y los halagos falsos que lo rodeaban (Salmos 5:9).
El camino no tiene que estar claro para que oremos. El Padre recibe lo que nos aprieta y cuida de nosotros. Recibe ese cuidado.
Distancia. El salmista llevó a Dios hasta las mentiras y los halagos falsos que lo rodeaban (Salmos 5:9).
El camino no tiene que estar claro para que oremos. El Padre recibe lo que nos aprieta y cuida de nosotros. Recibe ese cuidado.
Hoy, en el momento en que vaya a tomar el celular, antes le diré a Dios una frase entregándole mi día.
La bondad de Dios nos abre su casa.
Quien se arrodilla por la mañana camina más firme por la tarde.
Cordeiro Devocional
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