Las manos vacías también saben agradecer.
Toda buena dádiva, todo don perfecto
Santiago recuerda que todo bien desciende del Padre, que da a todos sin reprochar

Este devocional corto habla de la gratitud, a partir de Santiago 1:5.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.
Santiago 1:5
La escena
Santiago escribe a las doce tribus que están en la dispersión, hermanos esparcidos y pasando por diversas pruebas. Quien tiene falta de sabiduría, dice él, que se la pida a Dios, que da a todos sin reprochar; pero quien duda es como la ola del mar llevada por el viento.
Luego señala a quien da: toda buena dádiva desciende del Padre de las luces, en quien no hay mudanza, ni sombra de variación.
Si algo bueno llegó por mi trabajo, entonces no vino de Dios.
Toda buena dádiva desciende del Padre, incluso el bien que llega por nuestro trabajo.
El Padre que nos dio a Jesús también sostiene las manos que trabajan. Hasta el aliento para el servicio es un regalo. Recíbelo todo como regalo de Él.
En nuestro día
Las cosas buenas se notan más cuando faltan: el agua que no salió del grifo, el amigo que no respondió, el cuerpo que se cansó.
Santiago señala al Padre de las luces, de quien desciende toda buena dádiva. Con esa mirada, el gracias nace en medio de la vida diaria, en el café, en el abrazo, en el pan, y cada bien recibe el nombre de quien lo dio.
Gratitud. Santiago habla de una obra que nos deja cabales, sin faltar en cosa alguna.
Quien completa la obra en nosotros es Dios, el Padre que no cambia. Recibe cada dádiva de Él y alégrate.
Paz. Santiago habla de una obra que nos deja cabales, sin faltar en cosa alguna.
Quien completa la obra en nosotros es Dios, el Padre que no cambia. Recibe cada dádiva de Él y alégrate.
Alegría. Santiago habla de una obra que nos deja cabales, sin faltar en cosa alguna.
Quien completa la obra en nosotros es Dios, el Padre que no cambia. Recibe cada dádiva de Él y alégrate.
Inseguridad. Santiago escribe a hermanos dispersos, que pasan por diversas pruebas.
La prueba no aleja a Dios de nosotros. El Padre conoce a quien está disperso y cansado. Descansa en Él sin prisa.
Cansancio. Santiago escribe a hermanos dispersos, que pasan por diversas pruebas.
La prueba no aleja a Dios de nosotros. El Padre conoce a quien está disperso y cansado. Descansa en Él sin prisa.
Manos vacías. Santiago escribe a hermanos dispersos, que pasan por diversas pruebas.
La prueba no aleja a Dios de nosotros. El Padre conoce a quien está disperso y cansado. Descansa en Él sin prisa.
Hoy, al recibir algo bueno, me detengo y digo: gracias, Padre, esto vino de ti.
Dios da sabiduría sin reprochar.
Dios no necesita el agradecimiento. Pero el corazón que agradece necesita a Dios.
Cordeiro Devocional
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