Ponerle nombre a las obras de Dios enciende el gracias.
Me acordaré de las obras del Señor
El salmista combate la desesperación con memoria agradecida de la intervención divina

Este devocional corto habla de la gratitud, a partir de Salmos 77:11.
Acordaréme de las obras de JAH
Salmos 77:11
La escena
Estamos en Jerusalén, ciudad sobre colinas, con muros de piedra y el templo en lo alto.
El salmista pasó noches con los ojos abiertos, demasiado turbado para hablar. Clamaba a Dios, y el alma no se dejaba consolar. Llegó a preguntar: “¿Ha olvidado Dios el tener misericordia?”
Entonces decide: “Acordaréme de las obras de JAH“. Recuerda el día en que las aguas vieron a Dios y temblaron. Él abrió camino por el mar y guio a su pueblo por mano de Moisés y de Aarón.
Quien es agradecido con Dios nunca pasa por días de angustia ni tiene preguntas.
El salmista clamó a Dios y, aun así, pasó noches sin consuelo. Las preguntas caben dentro de la gratitud. Lleva a Dios las tuyas, sin miedo.
En nuestro día
La angustia habla fuerte, y las preguntas no dejan llegar el sueño. Parece que agradecer sería fingir que todo está bien.
El salmista llevó las preguntas a Dios y, entonces, decidió recordar. La mayor obra del Señor fue Jesús en la cruz, y hay otras en el camino: la ayuda que llegó, la puerta que se abrió. Ponerle nombre a una obra de Dios devuelve el gracias al corazón.
Esperanza. El salmista recordó las antiguas maravillas y el camino que Dios abrió por el mar.
Las obras de Dios siguen contando quién es Él, y la mayor fue Cristo en la cruz por nosotros. Alégrate y recuerda una obra suya.
Gratitud. El salmista recordó las antiguas maravillas y el camino que Dios abrió por el mar.
Las obras de Dios siguen contando quién es Él, y la mayor fue Cristo en la cruz por nosotros. Alégrate y recuerda una obra suya.
Confianza. El salmista recordó las antiguas maravillas y el camino que Dios abrió por el mar.
Las obras de Dios siguen contando quién es Él, y la mayor fue Cristo en la cruz por nosotros. Alégrate y recuerda una obra suya.
Nostalgia. El salmista también se quedó sin consuelo y llegó a preguntar si Dios se había olvidado.
Su pregunta no lo alejó de Dios: se hizo delante de Él. Nuestras preguntas también pueden llegar hasta el Padre. Descansa: Él inclina el oído.
Cansancio. El salmista también se quedó sin consuelo y llegó a preguntar si Dios se había olvidado.
Su pregunta no lo alejó de Dios: se hizo delante de Él. Nuestras preguntas también pueden llegar hasta el Padre. Descansa: Él inclina el oído.
Duda. El salmista también se quedó sin consuelo y llegó a preguntar si Dios se había olvidado.
Su pregunta no lo alejó de Dios: se hizo delante de Él. Nuestras preguntas también pueden llegar hasta el Padre. Descansa: Él inclina el oído.
Hoy, le cuento a Dios una pregunta que me pesa y, junto con ella, le pongo nombre a una obra que Él ya hizo en mi vida.
La misericordia de Dios sigue en pie.
El corazón agradecido ve milagro donde el corazón distraído ve coincidencia.
Cordeiro Devocional
Compártelo
Compartir devocional
Envía el enlace con la portada, como una invitación a leer.
Compartir frase
Imagen con la frase de hoy, para tu estado.
Lee también
Toda buena dádiva, todo don perfecto
Santiago recuerda que todo bien desciende del Padre, que da a todos sin reprochar
Gracias al Padre por todo
Pablo invita a cambiar las palabras necias por acciones de gracias al Padre, en el nombre de Jesucristo
Entiende lo que estoy meditando
El salmista lleva incluso los pensamientos al Señor, ampliando el alcance de la oración hacia adentro


