Oír a Jesús puede volverse una casa firme.
Fundada sobre la roca
Al final del Sermón del Monte, Jesús muestra la diferencia entre solo oír y practicar su palabra

Este devocional corto habla de la obediencia, a partir de Mateo 7:25.
Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.
Mateo 7:25
La escena
Estamos en Galilea, tierra de colinas y aldeas, donde Jesús subió a un monte para enseñar.
Al final del Sermón del Monte, Jesús cuenta de dos hombres que construyen una casa. Los dos oyeron sus palabras: uno construye sobre la roca, el otro sobre la arena.
La lluvia desciende, vienen corrientes y vientos, y golpean las dos casas. La de la arena cae, y su ruina es grande. La casa sobre la roca no cae. La diferencia es que uno practica lo que oyó. La multitud se admira de su autoridad.
Construir sobre la roca hizo que la lluvia no llegara a esa casa.
La lluvia golpeó las dos casas, pero la de la roca quedó en pie. Jesús no esconde las tormentas: nos da dónde afirmar la vida. Confía en Él.
En nuestro día
Oímos una buena predicación, guardamos un versículo en el celular, estamos de acuerdo, y la semana sigue igual.
Jesús no cuenta esta parábola para asustarnos: Él nos da suelo firme en sus palabras. La lluvia viene para todos, pero quien practica no se queda sin base. Practicar no compra el amor de Dios; es construir sobre lo que Jesús ya nos dio.
Inseguridad. Jesús enseñaba con autoridad, y no como los escribas (Mateo 7:29).
Su palabra no es un peso más de reglas: es la voz de quien nos ama y conoce el camino. Descansa en lo que Él dice.
Temor. Jesús enseñaba con autoridad, y no como los escribas (Mateo 7:29).
Su palabra no es un peso más de reglas: es la voz de quien nos ama y conoce el camino. Descansa en lo que Él dice.
Cansancio. Jesús enseñaba con autoridad, y no como los escribas (Mateo 7:29).
Su palabra no es un peso más de reglas: es la voz de quien nos ama y conoce el camino. Descansa en lo que Él dice.
Confianza. Jesús llama prudente a quien oye y practica sus palabras (Mateo 7:24).
La vida firme no nace de nuestra fuerza, sino de la palabra que Jesús nos dio. Alégrate y construye sobre ella, un paso a la vez.
Esperanza. Jesús llama prudente a quien oye y practica sus palabras (Mateo 7:24).
La vida firme no nace de nuestra fuerza, sino de la palabra que Jesús nos dio. Alégrate y construye sobre ella, un paso a la vez.
Firmeza. Jesús llama prudente a quien oye y practica sus palabras (Mateo 7:24).
La vida firme no nace de nuestra fuerza, sino de la palabra que Jesús nos dio. Alégrate y construye sobre ella, un paso a la vez.
Hoy, antes del almuerzo, voy a releer Mateo 7:24 y elegir un gesto sencillo para practicar lo que Jesús dijo.
Jesús nos da roca para construir.
Saber lo correcto y no hacerlo deja la vida sin cimiento. Practicar una sola cosa ya empieza a firmar el suelo.
Cordeiro Devocional
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