Libres de condenación, podemos perdonar.
La culpa no tendrá la última palabra
El evangelio entero apunta a Cristo como respuesta final de Dios al pecado y a la condenación humana

Este devocional corto habla de el perdón, a partir de Romanos 8:2.
la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte
Romanos 8:2
La escena
Estamos en Roma, la gran capital del imperio, ciudad que Pablo todavía deseaba visitar.
En la carta a la iglesia de Roma, Pablo habla con franqueza de la lucha con el pecado: hace el mal que no quiere, y la Ley, débil por la carne, no logra cambiar eso.
Entonces viene el giro de la carta: lo que era imposible para la Ley, Dios lo hizo. Envió a su propio Hijo y condenó el pecado en la carne. Por eso, ahora ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1-3).
Que no haya condenación quiere decir que el pecado nunca fue serio.
El pecado es serio: Pablo llegó a clamar por liberación, y la respuesta fue Jesús. En Cristo, la condenación dio lugar a la gracia. Dale gracias a Dios por él.
En nuestro día
Basta un mensaje o una foto antigua, y la culpa vuelve a repetir la misma sentencia sobre nosotros, como si el caso todavía estuviera abierto.
Pablo encontró la respuesta en Jesús, no en sí mismo: ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Seguimos confesando lo que erramos, sin reabrir el proceso que la cruz cerró. La última palabra sobre nosotros ya la dijo Dios.
Alivio. Pablo escribió que la exigencia de la Ley se cumple en nosotros, que andamos conforme al Espíritu.
Lo que Dios pedía, él mismo lo cumple en nosotros por Cristo. Alégrate en esta vida nueva y anda con el Espíritu.
Paz. Pablo escribió que la exigencia de la Ley se cumple en nosotros, que andamos conforme al Espíritu.
Lo que Dios pedía, él mismo lo cumple en nosotros por Cristo. Alégrate en esta vida nueva y anda con el Espíritu.
Libertad. Pablo escribió que la exigencia de la Ley se cumple en nosotros, que andamos conforme al Espíritu.
Lo que Dios pedía, él mismo lo cumple en nosotros por Cristo. Alégrate en esta vida nueva y anda con el Espíritu.
Culpa. Pablo escribió que el modo de pensar del Espíritu es vida y paz.
La culpa repite acusación; el Espíritu de Dios trae vida y paz. Recibe esa paz que no depende de nuestro acierto.
Miedo. Pablo escribió que el modo de pensar del Espíritu es vida y paz.
La culpa repite acusación; el Espíritu de Dios trae vida y paz. Recibe esa paz que no depende de nuestro acierto.
Cansancio. Pablo escribió que el modo de pensar del Espíritu es vida y paz.
La culpa repite acusación; el Espíritu de Dios trae vida y paz. Recibe esa paz que no depende de nuestro acierto.
Hoy, leeré Romanos 8:1 despacio, palabra por palabra, y le daré gracias a Jesús porque en él no hay condenación.
Dios hizo en Cristo lo que nosotros no podíamos.
El corazón que se rinde al perdón descubre una liviandad que el orgullo nunca prometió.
Cordeiro Devocional
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