El camino de Dios deja obras para contar.
Recuerda las misericordias antiguas
La gratitud fortalece el presente al revisitar la fidelidad de Dios en el pasado

Este devocional corto habla de la gratitud, a partir de Salmos 77:14.
Tú eres el Dios que hace maravillas
Salmos 77:14
La escena
Estamos en Jerusalén, ciudad de piedra en lo alto de los montes, con calles que suben y bajan.
Después de noches sin consuelo, el salmista decide: “Acordaréme de las obras de JAH“. Y pasa a meditar en ellas y a hablar de los hechos de Dios.
Recuerda las aguas que temblaron cuando vieron a Dios, los truenos y los relámpagos, y el camino abierto por el mar. Recuerda al pueblo guiado como rebaño por mano de Moisés y de Aarón.
Para el salmista, ningún dios es tan grande como nuestro Dios.
El salmista pregunta: "¿qué Dios grande como el Dios nuestro?" Ese Dios tan grande vino hasta nosotros en Cristo. Confía en Él y alaba.
En nuestro día
No siempre vemos a Dios actuando. Un examen, una cuenta atrasada, una oración todavía sin respuesta, y el camino parece sin huellas de Él.
El salmista recordó que, por el mar, las pisadas de Dios no fueron conocidas, y aun así Él guio al pueblo. Tenemos un recuerdo mayor: la cruz, donde Jesús mostró que el amor de Dios no se acabó. Recordar una misericordia antigua afirma el paso de ahora.
Alivio. Las aguas vieron a Dios y temblaron, y Él abrió un camino por el mar.
El Dios que hace maravillas es nuestro Dios. Cada obra suya que recordamos se vuelve alabanza. Alégrate y cuéntale al Padre lo que Él hizo.
Gratitud. Las aguas vieron a Dios y temblaron, y Él abrió un camino por el mar.
El Dios que hace maravillas es nuestro Dios. Cada obra suya que recordamos se vuelve alabanza. Alégrate y cuéntale al Padre lo que Él hizo.
Paz. Las aguas vieron a Dios y temblaron, y Él abrió un camino por el mar.
El Dios que hace maravillas es nuestro Dios. Cada obra suya que recordamos se vuelve alabanza. Alégrate y cuéntale al Padre lo que Él hizo.
Tristeza. Antes de recordar, el salmista pasó noches con la mano extendida y sin consuelo.
En medio de la angustia, el salmista recordó que Dios ya había actuado antes. El mismo Dios está cerca de nosotros. Recibe ese consuelo.
Desánimo. Antes de recordar, el salmista pasó noches con la mano extendida y sin consuelo.
En medio de la angustia, el salmista recordó que Dios ya había actuado antes. El mismo Dios está cerca de nosotros. Recibe ese consuelo.
Miedo. Antes de recordar, el salmista pasó noches con la mano extendida y sin consuelo.
En medio de la angustia, el salmista recordó que Dios ya había actuado antes. El mismo Dios está cerca de nosotros. Recibe ese consuelo.
Hoy, le cuento a Dios un tramo difícil del camino por donde Él ya me trajo y le agradezco por haber llegado hasta aquí.
Dios hace maravillas y no se olvida de nosotros.
Cada mañana es una carta de Dios firmada con misericordia nueva.
Cordeiro Devocional
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